Ambos formaron parte del grupo El Paso, contribuyendo a la diversificación formal de la pintura y escultura contemporánea. Su insistencia por modular el metal hasta sus resultados más líricos proporciona un nutrido cuerpo de obras que, por una parte, poseen gran personalidad y son reconocibles a simple vista y, por otra parte, se subliman a través de las innovaciones plásticas.
Esta exposición incluye más de veinte obras de ambos artistas. Desde las ligeras obras sostenidas en el bastidor y sin trasera de Rivera, a las escultóricas composiciones que hiciera sobre tabla; y desde las espirales centrífugas de Chirino a sus composiciones cuyo desarrollo apuntaba a los bordes, en una horizontalidad centrípeta, esta muestra permite comprender su evolución cronológica en un interesante diálogo creativo.
Como concluye David Cortés Santamarta su ensayo en el catálogo de la muestra, «en la creación de Rivera y Chirino las cualidades materiales del metal se agregan y movilizan en unas redistribuciones que soslayan y recusan cualquier bloqueo o clausurada configuración formal. Las relaciones entre las fuerzas contenidas en el espacio y los flujos forjados del hierro, o las tensiones y la oscilación lumínica de las rejillas metálicas que se desencadenan en cada una de sus obras deben ser interpretadas como determinaciones u orientaciones diversas —modulaciones, pues— de las potencialidades de la materia».

