Colgado en Madrid, en el salón de la familia Pérez de Castro —descendientes de uno de los redactores de la Constitución de Cádiz—, que ignoraba la joya que tenía entre manos, el Ecce Homo de Caravaggio es un ejemplo de lo que el mercado del arte denomina sleeper (obra durmiente): una pintura olvidada o mal atribuida hasta que los expertos la redescubren como la obra maestra que es.
La obra que protagoniza el documental, estructurado a modo de película de suspense, ha supuesto uno de los mayores hallazgos de la historia del arte en el último medio siglo, revolucionando el mercado e iniciando un proceso que involucró a expertos, historiadores e instituciones —incluido el Gobierno de España— para asegurar su autenticación, protección y garantizar su lugar en la historia de la pintura.
A través de viajes y entrevistas, el equipo de este largometraje, que se desenvuelve en los claroscuros que caracterizan el arte de Caravaggio, ha sido testigo de excepción del regreso a la luz de una de las obras más mediáticas y relevantes del momento, siguiendo, desde dentro y a lo largo de tres años, la restauración, atribución y venta de una pieza que, inexplicablemente, había permanecido entre las sombras.
Rodada a ritmo de thriller en España, Italia, Reino Unido y Mónaco, The Sleeper. El Caravaggio perdido cuenta con la participación de numerosos expertos, entre ellos la profesora María Cristina Terzaghi, de la Universidad de Roma, que fue una de las primeras personas en advertir la dimensión real del cuadro y que formó parte del equipo que lo autenticó.

