El español es el idioma de casi 500 millones de personas
Que el español sea la segunda lengua materna del planeta, tras el chino mandarín, es “motivo para el orgullo, pero no puede significar autocomplacencia”, afirmó Luis García Montero, el director del Cervantes, quien hizo énfasis en la necesidad de reforzar el peso del idioma en el mundo y consolidar su prestigio y su presencia en la ciencia y la tecnología.
El estudio “El español: una lengua viva. Informe 2023”, elaborado por el profesor e investigador David Fernández Vítores, bajo la coordinación de la Dirección Académica del Instituto Cervantes, abre el anuario con datos actualizados relacionados con el español y la demografía, su enseñanza como lengua extranjera, presencia en Internet, influencia económica, actividad cultural o divulgación científica, entre otros aspectos.
Como muestra el informe, hay casi 500 millones de personas (499.947.796) que hablan el español como lengua materna (en 2022 se superaron los 496 millones), lo que supone 6,2% de la población mundial. La cifra total de usuarios potenciales roza los 600 millones (599.405.122) si a las personas con dominio nativo se les suman los usuarios de competencia limitada (76.422.128) y los aprendices como segunda lengua o como lengua extranjera (23.035.198).
Esos casi 600 millones equivalen a 7,5% de la población mundial, si bien se cree que en el año 2100 la población mundial que pueda comunicarse en español será 6,4%. Hoy, además de ser la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, tras el chino mandarín, es el segundo idioma de comunicación internacional.
En el marco de la presidencia semestral española de la Unión Europea, García Montero destacó, entre otros múltiples datos, los 76 millones de europeos con capacidad para comunicarse en español: 45 millones en España, 25 millones que lo hablan como lengua extranjera y 6 millones de estudiantes, hasta convertirlo en la segunda lengua extranjera preferida por los alumnos.
La segunda sección del Anuario se dedica al análisis del lenguaje en general, y comienza con el artículo “La comunidad de lo diverso”, en el que García Montero destaca el papel decisivo del lenguaje para convivir y construir comunidad, así como la importancia de crear conjuntamente el sentido de los signos orales o gestuales de esos lenguajes, de escucharnos, de leernos, también con los dedos. Se abordan también la convivencia de la lengua de signos (o de señas) con el español y el sistema braille que desde hace casi dos siglos utilizan personas con visión limitada.

