Es ahora o nunca
Y no vale con conformarse con "diez sentadillas y cuatro flexiones en casa porque eso no es hacer realmente ejercicio de fuerza", sostiene la doctora Pérez. "¿De verdad no puedes sacar tiempo para tu salud? ¿De verdad no te preocupa fracturarte un hueso en un futuro, que es lo que te va a pasar sí o sí porque tu densidad ósea va a ir cayendo? ¿No sabes que la primera causa de muerte a los 50 es la enfermedad cardiovascular?", pregunta la experta. "Igual tienes que prescindir de esas otras cosas que no puedes dejar hacer. Es ahora o nunca", contesta ella misma.
Ejercicios como el levantamiento de pesas, el uso de bandas de resistencia o el entrenamiento con el propio peso corporal ayudan a contrarrestar los efectos de la sarcopenia al estimular el crecimiento y mantenimiento del tejido muscular. Además, tienen un impacto directo sobre la salud ósea, ya que el esfuerzo mecánico sobre los huesos estimula su fortalecimiento.
Los beneficios no son solo físicos, sino también mentales, ya que ayudan a mejorar el estado de ánimo y a reducir el estrés. Se aconseja practicar ejercicios de fuerza un mínimo de dos a tres veces a la semana durante 30-60 minutos, y combinarlos con alguna actividad física de tipo aeróbico, como caminar, nadar o ir en bicicleta.
Para la ginecóloga y obstetra, "la menopausia es la oportunidad de hacer todo lo que nos permita envejecer de una forma autónoma y saludable. Y el ejercicio es una de ellas. Además, una vez que empiezas a practicarlo te encuentras tan bien que no vas a querer dejarlo".
Cuándo usar la terapia hormonal
Otro de las grandes cuestiones que plantea la menopausia es cuándo es conveniente recurrir a la terapia hormonal sustitutiva (THS) y cuándo no. Consiste en administrar hormonas para suplir las que el cuerpo deja de producir durante esta fase vital. Esencialmente, está indicada para aquellas mujeres "que tengan unos síntomas que realmente les impidan llevar a cabo una vida normal", según la doctora Pérez, que insiste en que actualmente es una terapia muy segura. Es cierto que hay contraindicaciones, pero son muy pocas. En cualquier caso, conviene consultar con un médico para evaluar riesgos y beneficios de forma personalizada.

