10 años en el barrio
Entre sus méritos, además, destaca «su labor pedagógica en el ámbito de las artes escénicas y de democratización del saber a través de su escuela y del proyecto Universidad del Barrio». También subraya que «acoge la innovación y el riesgo en las artes escénicas, sirviendo de plataforma para creadores con perfiles y trayectorias diversas» y que su «gestión cooperativa y la gran implicación de todo su equipo permiten dar cabida a numerosas voces, asumiendo riesgos y acogiendo tanto a artistas consolidados como emergentes».
Por último, el fallo pone en valor su apuesta por formatos innovadores e interdisciplinares que congregan a públicos diversos, creando desde las artes escénicas un espacio de generación de pensamiento en torno al contexto social y político, y que en sus 10 años de vida ha consolidado una «identidad propia y ha generado un impacto indiscutible, situándose como un espacio único en el ecosistema cultural español.
El Premio Nacional de Teatro se concede como recompensa y reconocimiento a la labor de una persona o entidad en el ámbito teatral puesta de manifiesto preferentemente a través de una obra o actuación hecha pública o representada durante el año 2023. También puede otorgarse, como en este caso, a una trayectoria profesional.
Teatro del Barrio es un proyecto artístico y cultural cooperativo y de vocación popular que comenzó su andadura el 4 de diciembre de 2013 en el madrileño barrio de Lavapiés, en las instalaciones de lo que había sido la Sala Triángulo, un espacio popular de la escena alternativa.
Vinculado desde sus orígenes al movimiento del 15-M, en sus producciones, arraigadas en el compromiso social y la iniciativa ciudadana, hay una apuesta por la reflexión y el debate desde las artes escénicas, analizando el presente e imaginando otras realidades posibles. Su programación artística gira en torno al humanismo, la memoria, la conciencia de clase, el feminismo, el antirracismo, el anticolonialismo y el ecologismo, entre otros temas.
Entre sus producciones más celebradas, que han girado por festivales y teatros nacionales e internacionales, se encuentran El pan y la sal, Mundo Obrero, Ruz – Bárcenas, El Rey, Las guerras correctas, La sección, la trilogía Mujeres que se atreven, Feminismo para torpes, Los que hablan, No soy tu gitana, Cómo hemos llegado hasta aquí, Homenaje a Billy El Niño e Infiltrado en VOX.
La temporada pasada estrenaron en la sala Cuarta Pared, en el marco del Festival de Otoño, La gran cacería, con autoría y dirección de Juan Mayorga. Por el escenario de Teatro del Barrio han pasado artistas como José Sacristán, Núria Espert, Juan Margallo, Alberto San Juan, Sergi López, José Sanchis Sinisterra, Aitana Sánchez-Gijón, Natalie Pinot, Andrés Lima, Will Keen, Juan Cavestany, Luis Bermejo, Pilar Gómez, Leo Bassi, Pablo Remón, Pepe Viyuela, Manolo Solo, Fernanda Orazi, Gabriela Weiner, Malena Alterio, Silvia Albert Sopale, Cristina Medina, Los Torreznos, Bob Pop, Teatro en Vilo, Pamela Palenciano, Carla Chillida, la Extraña Compañía, la Compañía Chévere, José Troncoso, Silbatriz Pons, Las Niñas de Cádiz o Eva Redondo.
Como laboratorio de creación, también impulsa un programa de residencias artísticas y mantiene su compromiso con la escena emergente, apoyando nombres como Candela Solé, Las Mortero, Paula Amor, Zaida Alonso, Clara Ingold, Paula Iwasaki y Gloria Ribera; así como a reconocidos creadores como Claudio Tolcachir, Brigitte Vasallo, Guillem Albà, Pepa Zaragoza, Leo Bassi, Gabriela Flores y Clara Sanchis, por citar algunos de los nombres que han pasado por su escenario la temporada pasada.
Además, organiza talleres de formación e impulsa acciones directas con el público, como las iniciativas Barrio al Balcón (encuentros de los equipos artísticos y de comunicación del teatro con su público), Barrio al aparato (recomendaciones personalizadas por la red social X), el Club de lectura y distintos podcasts emitidos en directo.
Fiel a su espíritu fundacional, mantiene una línea de proyectos sociales para tejer comunidad, como Universidad del Barrio y Re@cción vecinal, dos actividades de entrada libre ideadas para abrir el escenario a la participación. Además, colabora de forma habitual con asociaciones y ONG y durante la pandemia se convirtió en una despensa solidaria. También organiza cada temporada recogida de material escolar y ofrece clases de español a personas refugiadas.

